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Carrito

Llevo días aquí. tal vez meses. Papá nos llama desde su lecho y dice mamá, mamá, mamá; como si su madre alguna vez hubiera ido a socorrerle; como si un cuervo pesado revoloteara a su alrededor, a la espera del momento idóneo para la caza. Tiene miedo, tiembla y gritar llamando a su madre, como en esa meditación en la que te tapas una oreja y repites el mantra a la madre para que venga a cuidarte. Es por no estar solo, por no sentirse solo. Luego se levanta cogiéndote las manos y arrastra los pies hasta el sillón de la salita. Allí se duerme durante horas frente al fuego.

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